Feliciano Omar Ibarra es un milítate histórico del "peronismo de base" que participa de la vida política de nuestro país desde muy joven.

 

 

Perteneciente a la clase 50, es hijo de padres obrajeros que luego se instalaron en Resistencia, donde realizó sus estudios primarios y luego los secundarios en la Escuela de Comercio. Lugar donde junto a otros amigos, comenzó su preparación política y militante dentro del peronismo.

 

Eso fue años posteriores al regreso de Perón al Argentina, ¿cómo militaban sin Perón presente?

 

Los compañeros nos veíamos muy presionados por la forma de vivir, de tratarnos a los estudiantes que éramos hijos de trabajadores, nos exigían cosas como el cabello corto, no podíamos salir pasada a la medianoche porque detenían. Entonces formamos un grupo que se llamó Integración Secundaria.

 

Los compañeros traían las cintas que mandaba desde España el General Perón para sus militantes. Nosotros escuchábamos y después analizábamos qué se podía hacer para rescatar el proceso democrático.

 

¿Cómo se distribuían las cintas?

 

Había un grupo de compañeros que iban a Buenos Aires y traían las cintas que mandaba el General en un casete, eso se distribuía en toda la República Argentina para que conozcan los compañeros militantes que estaban en ese momento en formación y también de capacitación ideológica. En ese momento había compañeros militantes que estuvieron en la Escuela Superior Peronista.

 

Eran compañeros que estaban en la Escuela Superior Peronista en la época del General, que pasaron a la clandestinidad por un problema de persecución. También había compañeros del Ejército leales al General Perón que también estaban en esa situación.

 

Estaban en la clandestinidad y desde ahí iban haciendo actividades políticas.

 

¿Dónde se juntaban? ¿Cómo eran estos encuentros clandestinos?

 

Se informaban a través de contacto con los compañeros porque en esa época no podíamos andar juntándonos como ahora. Solamente estaba el que tenía el contacto que decía que llegaba una cinta nueva que había que ver qué decía y analizaba. El general Perón nos educaba a través de esa cinta, y a través de los compañeros que entendían mucho más que nosotros nos explicaban cómo hacer para hacer conocer a la gente, a los vecinos.

 

¿Cómo era la militancia barrial de esa época?

 

Era así, era barrial y más conocida porque no se podía ir a tocar cualquier puerta, había que saber que el compañero nuevo que traigas debía ser peronista.

 

La juventud tenía mucho interés porque no tenía salida el país en ese momento, no había alternativa. Los compañeros llegaban al secundario a penas, después tenían que trabajar si es que se conseguía trabajo, sino migrar. En esa época se esperaba para hacer la cosecha del algodón, iban los chicos.

 

¿Cómo fue el regreso de Perón a la Argentina?

 

Para conseguir la vuelta de Perón hubo que trabajar principalmente en la coordinación de los trabajadores, dirigentes a nivel nacional, provincial y a su vez con los dirigentes de cada sindicato con sus compañeros de trabajo.

 

Yo cuando iba a venir Perón ya tenía una responsabilidad. Estaba casado y tenía un bebé, estaba trabajando en el Frigorífico CAP. Teníamos compañeros trabajando en el frigorífico que estaba trabajando dentro de la Juventud Peronista y la Juventud Sindical, había un nexo entre los dos que coordinaban los trabajos.

 

¿Que se hablaba del regreso de Perón?

 

Se le comunicaba a la gente que Perón estaba en buen estado de salud. Porque los medios de comunicación decían que estaba enfermo para tratar de desalentar la posición del peronismo.

 

El peronismo de base fue trabajando en los barrios, en los barrios que más tenían compañeros. Los barrios que estaban identificados con el peronismo de base eran Villa Río Negro, Villa Pegoraro de Resistencia.

 

Parte de la Juventud Universitaria, que trabajaban todos juntos, habíamos arreglado de hacer pequeños centros de salud porque no había respuestas sanitarias en los barrios. Se coordina, y se habla con compañeros que estaba estudiando en ese momento la parte de medicina.

 

Así, participábamos en los barrios con la parte de sanidad. Armamos dos centros, uno que estaba frente al Parque 2 de Febrero, y otro que estaba en frente a la cárcel en Villa Libertad. Ante la necesidad de atención sanitaria, se hizo un centro de salud para atenderlos, hablar con la gente, decirles que esto era parte del peronismo.

 

¿Qué sucedió con la muerte de Perón?

 

Cuando vino el General, nosotros como organización habíamos esperando que él decida qué teníamos que hacer. Pero pasó lo que todo el mundo sabe, muere Perón, la destitución del sistema democrático.

 

¿Cómo fue vivir en la época de la dictadura militar siendo peronista?

 

En 1974, al mes y días de la muerte de Perón, nos detienen a nosotros. Nos inventan un caso judicial y nos detienen. Nosotros éramos militantes que dábamos la cara, que andábamos y que nos conocían.

 

Al morir el General nos quedamos desamparados porque nosotros teníamos un nexo con el general, a través de los compañeros que estaban allá en Buenos Aires, los que estaban más en contacto con la cúpula.

 

Después de ahí, el 1 de Julio del 74 muere Perón y el 27 de agosto nos detienen a mí y a cuatro compañeros más. Todavía estaba el sistema democrático, quedó Isabelita - esposa de Perón- como representante, pero no manejaba nada, ya en ese momento manejaban el sistema los militares con el apoyo de la Triple A y ese movimiento de la ultra derecha.

 

¿Cuánto tiempo estuvo detenido?

 

Fueron 7 años. Estuve en la Brigada de Investigaciones, en la Alcaidía y de ahí nos llevaron a Rawson.

 

Nos blanquearon como presos políticos en 1978 cuando se hace el Mundial. La condición de la Fifa fue que acá entrara la OEA (Organización de Estados Americanos), Amnistía Internacional, la Cruz Roja, ahí nos blanquearon como presos políticos.

 

¿Antes de eso estaban detenidos/desaparecidos?

 

Éramos detenidos, estábamos prácticamente desaparecidos. Hasta el 79 que empezaron a tener más fuerza las Madres de Plaza de Mayo que se empezaron a formar a visitar las cárceles.

 

Era preferible no tener visitas porque los veías de lejos a los familiares, porque nos sentíamos mal. Psicológicamente nos hacía mal.

 

Los que estuvimos mucho tiempo detenidos salimos bastante afectados psicológicamente. Porque esa cárcel se hizo para la destrucción psicológica, eso significaba que la desaparición la hagas vos mismo. Te entregaban hojas de afeitar, cosa de que uno en una situación de crisis te pudieras hacer daño (matarte).

 

Dentro de todo nosotros nos mantuvimos bien, hacíamos ejercicios aunque no te dejaban, pero por la noche hacíamos algo porque eso nos mantenía vivo.

 

¿Cómo fue la salida?

 

Yo salí de Rawson son compañeros de Entre Ríos, de Misiones, de Chaco, nos fueron a buscar las Madres de Plaza de Mayo, cuando nos recibieron nos pedían que miremos al piso porque si no nos íbamos a desmayar. Después me trajeron al Chaco.

 

Corriendo un poco la historia, pasa la dictadura militar, llega el gobierno de Alfonsín, luego el de Menem, ¿cómo retomó la militancia?

 

Nosotros nunca perdimos el contacto entre compañeros, en ningún momento nos quedamos, seguimos luchando contra el sistema que nos estaba oprimiendo.

 

El panorama era de unidad, de la unidad del campo popular que se plasmó en su mayor expresión en el Frejuli. Seguimos trabajando por el sistema democrático porque en realidad es un sistema que nosotros los argentinos nunca hemos pasado. Nosotros no teníamos experiencia democrática, y dentro de eso, la mayor traba que nosotros teníamos como políticos era no haber conseguido un título universitario. Porque esas eran las condiciones para estar en tal cargo, si bien es cierto que podíamos expresar como era la política que debíamos seguir, no se podía ocupar cargos porque teníamos que tener un título. En ese momento nosotros veníamos de una generación que nos habían hecho desaparecer muchos compañeros con grandes capacidades que es lo que hoy no están faltando a nosotros como peronistas, como argentinos.

 

Tenemos que hacernos cargo de esto que está pasando. Los empresarios, los monopolios, los representantes de los que siempre estuvieron oprimiendo al pueblo están unidos, los que no estamos unidos somos nosotros el pueblo. Ellos están unidos, son representantes del Estado y están muy bien preparados, nosotros no.

Lo principal que debemos hacer es volver a ir casa por casa. Hoy tenemos que salir a hablar casa por casa.

 

 

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