El peso es la moneda nacional de la República Argentina y empezó a circular el 1 de enero de 1992, cuando reemplazó al austral, que se había convertido en moneda de curso legal el 15 de junio de 1985 con el decreto 1096 firmado por el presidente Raúl Alfonsín en el marco del llamado Plan Austral.

 

El primero de enero de 1992 la moneda argentina vuelve a llamarse peso, tal como se le denominó desde 1899 hasta enero de 1970, cuando fue reemplazado por el peso ley, que a su vez fue sustituido por el peso argentino en 1983 y luego por el austral en 1985. El nuevo billete de un peso equivaldrá a 10.000 de los actualmente vigentes australes y, de acuerdo con el Plan de Convertibilidad de la moneda que se aplica desde el pasado mes de abril, su cotización será a la par con el dólar: un peso, un dólar. [Las autoridades argentinas, inmersas en un clima de euforia a causa de los resultados de las últimas elecciones a gobernadores civiles, anunciaron ayer que el producto interior bruto (PIB) del país llegará este año a 153.000 millones de dólares, un 6,5% más que en 1991. Por su parte, la previsión de inflación se sitúa en el 6,2%.]Para el cambio de moneda, además de las razones técnicas, que permiten operaciones matemáticas con cantidades más pequeñas por la reducción de cuatro ceros en la cifra, el equipo económico del Gobierno argentino considera que la recuperación del término "peso" es un síntoma más de las medidas que, a su juicio, "están cambiando la historia" del país.

 

El texto del anuncio, difundido por todos los medios de comunicación, asegura que "durante años la Argentina fue un país regulado. Las acciones monopólicas con sus privilegios acumulaban inestabilidad, produciendo nada más que recesión. Los habitantes de esta nación habíamos perdido la propiedad de nuestro destino. Así, unos pocos decidían por todos nosotros. La estabilidad, la desregulación y la libre competencia son las decisiones de peso que están cambiando la historia".

 

La relación de valores reales entre el nuevo peso y el histórico cuenta, como si se tratara del testimonio de un sobreviviente, la dramática crisis que atravesó la Argentina contemporánea. De adelante hacia atrás, el nuevo peso equivale a 10.000 de los australes, a 10 millones de los anteriores pesos argentinos, a 100.000 millones de los pesos ley y a 10 billones de los pesos moneda nacional de 1970.

 

El signo monetario tradicional reaparece en medio de un clima de euforia dentro del Gobierno, que considera convalidada su política económica por los resultados de las últimas elecciones para gobernadores de provincia, de renovación parlamentaria. Las alianzas del peronismo con la derecha y los populares candidatos independientes le permitieron mantener bajo control a la mayoría de las provincias y consolidar sus primeras minorías en ambas cámaras del Congreso.

 

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