El 14 de mayo de 2003, luego de un día de versiones e idas y vueltas, Carlos Menem formalizó su renuncia a participar en el ballotage del domingo 18 de mayo. Si bien en su mensaje acusó a Eduardo Duhalde de “encorsetar” al país en una “falsa opción”, advirtiendo sobre “el peligro de la ingobernabilidad”, a nadie escapó que la verdadera razón de su abandono era la certeza de ser derrotado en forma aplastante en una segunda vuelta y la intención de crear un vacío de poder que debilitara la presidencia de Néstor Kirchner.

 

Kirchner, por su parte, en un duro mensaje a la ciudadanía se declaró dispuesto a “asumir todas las responsabilidades que la Constitución y el pueblo” le impusieran, acusando a su rival de doblez y cobardía.

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