Perón habla a su equipo sobre la cancelación de la campaña electoral justicialista, como un homenaje a Evita, al ser internada en el Policlínico de Avellaneda, para someterse a una intervención quirúrgica.

 

El 6 de noviembre de 1951, cuando despertó de la anestesia en un policlínico de Avellaneda, Eva Perón creía que el médico que la había operado del cáncer de útero era el doctor Ricardo Finochietto. Y ese convencimiento la acompañó hasta la tumba. Nunca nadie se atrevió a decirle a ella, y mucho menos a sus "descamisados", que había sido un norteamericano, el eminente George Pack, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, el que en realidad le había practicado esa intervención.

 

Pack -cirujano, radioterapista y patólogo- había venido especialmente a Buenos Aires para esa tarea en un operativo programado como un secreto de Estado. Ni una palabra podía trascender, por lo menos durante veinte años. La muerte, en algunos casos, y la ética profesional y el decoro, en otros, prolongaron el silencio por casi cuatro décadas.

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