En 1965, el peronismo (a través de la Unión Popular) gana las elecciones provinciales. El peronismo proscripto gana en 9 provincias y obtiene 44 diputados nacionales. El voto en blanco triunfa en todo el país y el candidato radical Arturo Illia, con apenas el 24 % de los votos asumirá poco después la presidencia.

 

Desde 1960, Perón estaba en España, desde donde conducía el Movimiento Peronista. En las elecciones presidenciales de 1963, los neoperonistas —que quisieron presentarse aliados al partido de Frondizi y al Partido Conservador Popular— fueron nuevamente impedidos de participar, por lo que Perón ordenó el voto en blanco. Dos millones de votantes lo hicieron en blanco, y el presidente radical Arturo Illia fue elegido con sólo el 25% de los votos emitidos.

 

En 1964, Perón ordenó crear un nuevo partido, llamado por primera vez Partido Justicialista, único representante legal del peronismo; la campaña de afiliaciones del nuevo partido fue organizada por la más poderosa organización sindical peronista, las 62 Organizaciones. Ante una nueva prohibición por parte del gobierno, el peronismo se presentó a las elecciones legislativas de 1965 con el nombre de Unión Popular, pero sus candidatos fueron enteramente nombrados por el Partido Justicialistas. Varios grupos neoperonistas pretendieron enfrentar al peronismo "oficial", pero sus resultados fueron muy pobres: la Unión Popular 3032186 votos, mientras los neoperonistas obtenían únicamente 318197 votos. Los radicales obtuvieron solamente 2724259, con lo que fueron ampliamente derrotados por los peronistas.

 

La larga dictadura que siguió al derrocamiento de Illia en 1966 disolvió todos los partidos y prohibió toda actividad política. Pero sus propios errores económicos y políticos, sumados a un alto grado de movilización sindical —no exclusivamente peronista— que generó revueltas masivas como el Cordobazo y la acción de los grupos guerrilleros de extrema izquierda —el ERP— o peronistas —en particular, Montoneros, obligaron a la dictadura a una salida electoral y la habilitación de los partidos políticos sin restricciones.

 

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