El 21 de noviembre de 1950, Evita brinda un discurso a empleados del Estado en el Estadio Luna Park acompañada por Juan Domingo Perón, Héctor Cámpora, y Florencio Soto.

 

El Primer Plan Quinquenal que se presentó al Congreso en octubre de 1947 y se anunció el 21 de diciembre de ese año contenía buena parte de estas políticas y condensaba muchos de los objetivos de los primeros años peronistas.

 

Una herramienta central de la política económica fue el IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio), un organismo de centralización del comercio exterior. Este organismo asumió las operaciones directas del comercio exterior en exportaciones e importaciones: vendía carne y cereales y compraba diversos materiales en el extranjero. Hasta 1949 pagó a los productores rurales una cotización 50% menor que la que percibía por sus ventas al mercado mundial. Los excedentes obtenidos por esa vía eran usados por el Instituto para algunos de sus variados fines o canalizados hacia el sistema financiero nacionalizado. Junto con su rol de transferencia de recursos del campo a la industria, como permitía cortar el vínculo entre los precios internacionales y los nacionales de los bienes agropecuarios, permitió recortar los precios nacionales de los alimentos, alentando el aumento de los salarios reales.

 

Uno de los ejes centrales de la política del gobierno pasaba por asegurar al régimen una base social de apoyo constituida por el movimiento obrero. En función de este objetivo una de las metas del primer gobierno, desde 1946 a 1948, fue el aumento de los salarios reales y el pleno empleo. La política industrialista y este objetivo en particular están íntimamente relacionados, ya que el pleno empleo y el aumento de los salarios reales impulsaban un mercado interno consumidor de bienes producidos en el país. Entre 1946 y 1948 los salarios reales se incrementaron un 40%, la participación de los asalariados en el ingreso total pasó del 37% a casi el 40% y siguió aumentando hasta alcanzar un nivel del 47% en 1950.

 

Otro aspecto central de la política peronista lo constituyeron las nacionalizaciones. Estas incluyeron, además de los ferrocarriles, los teléfonos, las usinas eléctricas, las empresas de gas, los puertos con sus elevadores, las plantas de servicios sanitarios, los seguros y los silos de campaña. Así surgieron nuevas empresas estatales: la Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Gas del Estado. Además, se nacionalizaron las empresas alemanas que fueron la base del grupo Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE) y el transporte urbano de pasajeros de la Ciudad de Buenos Aires.

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